27 de octubre
Actualizado: hoy a las 7:00 am
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Los israelíes emiten su veredicto sobre Netanyahu en una elección con participación récord
Por Steven Scheer y Pesha Magid
JERUSALÉN, 27 oct (Reuters) - Los israelíes acudían en masa a las urnas el martes, registrando la mayor participación de los últimos 45 años y emitiendo su veredicto en un contexto de guerra sobre el primer ministro, Benjamin Netanyahu, en unas elecciones que los votantes describieron como las más trascendentales de su historia.
En las primeras elecciones celebradas desde los ataques liderados por Hamás del 7 de octubre de 2023, los votantes se muestran profundamente movilizados por el trauma del día más mortífero del país y las guerras posteriores en Gaza, Líbano e Irán.
Las políticas de la coalición de derecha de Netanyahu han sido motivo de división a nivel nacional y han agravado el aislamiento internacional de Israel, pero él ha defendido su trayectoria como el único líder con la entereza necesaria para hacer frente a los enemigos de Israel.
Netanyahu, el líder que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel con 19 años en el poder, es un superviviente político sin igual, y su política nacionalista está cada vez más arraigada. El sistema fragmentado de Israel dificulta que un conjunto de oponentes pueda derrocar a su coalición de partidos de derecha, extrema derecha y ultraortodoxos.
Su principal rival, Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y partidario de una línea dura en materia de seguridad, aspira a desbancarlo con el apoyo de partidos de la derecha y del centro, así como del remanente de una izquierda cada vez más marginada. Las encuestas de opinión apuntan a una reñida contienda, en la que ninguno de los dos líderes tiene un camino fácil hacia el poder.
Los votantes comenzaron a emitir sus votos tras la apertura de los colegios electorales a las 7:00 (0500 GMT). Las urnas cierran a las 22:00 (2000 GMT).
La Comisión Electoral Central informó de que el 16,7% de los votantes con derecho a voto ya había emitido su voto en las primeras tres horas, la tasa de participación temprana más alta desde 1981.
"Creo que estas elecciones son las más importantes de todas las que he vivido", afirmó Ruth Epstein, una votante de 81 años de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, que desde hace mucho tiempo vota a la izquierda y que ha votado a los Demócratas, de la oposición.
"Me da mucho miedo lo que va a pasar aquí".
Louis Lipsky, de Jerusalén y partidario de Netanyahu, dijo que votaba para que el primer ministro se mantuviera en el poder, y le atribuyó el mérito de haber normalizado las relaciones con varios Estados árabes en el marco de los Acuerdos de Abraham de 2020.
Netanyahu ha basado su campaña en su liderazgo en las guerras y en el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su aliado en la guerra contra Irán, quien ha afirmado que deben "terminar el trabajo".
Si ni Netanyahu ni Eisenkot logran formar una coalición de Gobierno en el parlamento de 120 escaños, Netanyahu podría permanecer como primer ministro en funciones hasta que se celebren nuevas elecciones. Sus oponentes solo han conseguido desbancarlo de la presidencia del Gobierno una vez desde 2009, y para ello fueron necesarias cuatro elecciones sin resultado claro en dos años. Volvió al poder 18 meses después.
EISENKOT VE UN "NUEVO ESPÍRITU"
Para muchos de los oponentes de Netanyahu, las elecciones giran en torno a la rendición de cuentas por los fallos de seguridad del 7 de octubre, el día más sangriento de Israel. Los grupos de la oposición han prometido llevar a cabo una investigación nacional, a lo que el Gobierno de Netanyahu se ha resistido.
"Estoy convencido de que, al final del día de hoy, veremos un cambio —un nuevo espíritu para el Estado de Israel— que servirá para rectificar los últimos tres años y aquel terrible día", dijo Eisenkot durante una visita al kibutz Nir Oz, en el sur de Israel, que fue blanco de los ataques del 7 de octubre.
Se dirigió a las urnas junto a Gadi Mozes, una de las 251 personas secuestradas por Hamás y trasladadas a Gaza durante el ataque en el que murieron 1.200 personas.
Eisenkot dice que la respuesta de Israel —una guerra que, según las autoridades sanitarias, se cobró la vida de más de 74.000 palestinos— fue un fracaso porque Hamás sigue al mando. Reiteró su compromiso de desmantelar o destruir el poder militar y de gobierno de Hamás en Gaza en un plazo de 18 meses tras la formación del Gobierno.
En su primera declaración pública el día de las elecciones, Netanyahu compartió un artículo en la red social X sobre un incidente en el que, según la policía, tres personas fueron detenidas por un intento de soborno electoral.
"Votantes de derechas, queridos votantes del Likud, ante los intentos de socavar la integridad de las elecciones, debemos salir a votar en masa, votar al Likud por el bien de nuestro país", dijo.
Los críticos de Netanyahu han señalado que el primer ministro podría intentar sembrar dudas sobre la integridad del proceso electoral, algo que su oficina desmiente.
Itamar Ben-Gvir, líder de un partido de extrema derecha de la coalición de Netanyahu, votó el martes por la mañana en el asentamiento de Kiryat Arba, en el territorio bajo ocupación israelí de Cisjordania. Predijo que Netanyahu volvería a ser primer ministro y que su propio partido serviría de pilar de la derecha en el Gobierno.
LA PARTICIPACIÓN ÁRABE PODRÍA SER CLAVE
Los votantes de la minoría árabe de Israel —israelíes por ciudadanía, pero palestinos por origen— estaban acudiendo a las urnas en un número "sin precedentes", dijo el candidato palestino Ahmed Tibi.
Eisenkot ha descartado aliarse con partidos árabes, alegando una falta de valores comunes, aunque algunos expertos prevén que estos puedan respaldar un Gobierno en minoría para garantizar la destitución de Netanyahu.
"Mi previsión es que, en cualquier caso, solo tendremos una mayoría ajustada. No habrá una victoria aplastante", dijo el analista político israelí Amotz Asa-El, del Instituto Shalom Hartman.
(Reporte adicional de Maayan Lubell y Rami Ayyub en Jerusalén y de Lili Bayer en Tel Aviv; redacción de Tom Perry; edición de Howard Goller, Joe Bavier y Peter Graff; edición en español de Patrycja Dobrowolska y Jorge Ollero Castela)